El buen comportamiento de los hijos en familias indocumentadas puede ser la vía para obtener la residencia permanente en Canadá
vilma Felici
El buen comportamiento de los hijos en familias indocumentadas puede ser la vía para obtener la residencia permanente en Canadá
Toronto. En la columna de la semana pasada hablamos de cómo el comportamiento negativo de las personas, y particularmente de los jóvenes que se encuentran en Canadá de manera indocumentada, puede afectar de manera negativa el proceso de toda una familia. Hablamos concretamente de cómo un desorden público realizado por un joven, o el robo de una mercancía en un supermercado, pueden conducir a la deportación de una familia
Hoy por el contrario, vamos a hablar de cómo el buen comportamiento de los jóvenes también puede llegar a ser un factor muy positivo y eventualmente hasta determinante para la obtención de la residencia de un grupo familiar, particularmente cuando ésta se está solicitando bajo el mecanismo de Razones Humanitarias y Compasión.
Hay que notar que el Acta de Inmigración y Protección al Refugiado dice específicamente en una de sus secciones que cuando un oficial de Inmigración hace una evaluación acerca de las posibilidades de otorgarle el permiso a una persona o familia para que hagan su trámite de residencia permanente desde dentro del país, tiene que hacer una evaluación de cómo los niños o los jóvenes en dicha familia podrían ser afectados por la decisión que se va a tomar.
Es importante tener en cuenta dicha parte del Acta de Inmigración y Protección al Refugiado, dado que puede ser la puerta de entrada a la legalidad en el país para muchas familias que viven sin estatus en Canadá.
Recientemente tuve en mi oficina el caso de una familia de origen latinoamericano que ha estado en el país por acerca de 12 años de forma indocumentada, y la cual había perdido tres casos presentados consecutivamente ante el Departamento de Inmigración, pero que no se dieron por vencido y continuaron intentando obtener la residencia permanente en Canadá. Las niñas de este matrimonio llegaron al país una cuando la mayor de ellas tenía cinco años de edad y la menor tenía 2 años.
En la última solicitud por razones humanitarias y de compasión se hizo un argumentos acerca del hecho de que estas jovencitas, si bien no nacieron en Canadá, se criaron en este país y estuvieron en el país durante todo el periodo más importante de su crecimiento. La muchacha más grande terminó los estudios secundarios con muy buenas notas y muchos reconocimientos por sus altas notas, así como también con reconocimientos por su participación extracurricular en actividades y por su trabajo voluntario no solamente dentro de la escuela sino que también en la comunidad.
Esta jovencita presentó sus solicitudes de ingreso a varias universidades y fue aceptada en todas ellas a pesar de que no tenía permiso de estudio dado que su caso no había sido resuelto y por lo tanto todavía la familia tenía estatus de indocumentado. No obstante, la familia tomó la decisión de pagarle los estudios en la universidad como estudiante internacional, lo cual significó que en vez de pagar un aproximado de 5 mil dólares al año tuvo que pagar aproximadamente 20 mil dólares al año para que pudiera asistir a la universidad.
La jovencita estudió su primer año en la universidad y lo terminó con notas muy altas, así es que estos reportes fueron enviados al Departamento de Inmigración para aumentar aun más los sustentos que esta familia había presentado para que su caso de solicitud de residencia por razones humanitarias y de compasión fuera aceptado.
De igual forma también se envío al Departamento de Inmigración la documentación respectiva que mostraba que la otra muchachita también estaba estudiando y que le iba muy bien en la escuela, así como también que realizaba mucho trabajo comunitario y que participaba en actividades extracurriculares después de los horarios de estudio.
Al final, lo que resultó fue que la combinación del hecho de que los padres de estas jovencita siempre trabajaron, que aprendieron el idioma inglés y que en general estaban muy bien establecidos en el país, junto con el factor muy importante del excelente comportamiento de las dos niñas, con el hecho de haber estudiado y haber continuado los estudios a pesar de no tener un permiso de estudio, e incluso de haber tenido que pagar la tarifa como estudiante internacional, fueron los factores que definitivamente después de 12 años cambiaron la actitud de los oficiales de inmigración e inmediatamente les dieron la aprobación para que esta familia pudiera obtener su residencia permanente en Canadá.
Sin lugar a dudas ésta es una historia muy interesante de la cual hay que sacar ventaja, dado que nos deja la lección de que ya que existe esta posibilidad, ya que existe el requisito de que un oficial de inmigración tiene que hacer una evaluación de cómo los niños en una familia haciendo un tramite por razones humanitarias van a ser afectados si son sacados del país, es muy importante que cuando haya jóvenes en estas familias, aun que no hayan nacido en Canadá pero que se han criado en el país, que se comporten de la mejor manera posible, que estudien, que traten de mantener notas altas y que se involucren en la comunidad, ya que éstos son factores que podrían resultar, como en el caso del que hablamos en esta columna, se les dé una decisión positiva para toda la familia.
De hecho, en la decisión del oficial del inmigración específicamente se dice que ha tomado en consideración el mejor interés de las jóvenes, y que el oficial de inmigración consideró que estas jovencitas van a ser afectadas de manera negativa si son deportadas de Canadá, y que por lo tanto la mejor solución es que se les otorgue la residencia permanente en el país y que con ello se les permita continuar construyendo la vía de superación que ya han iniciado en Canadá.
El buen comportamiento de los hijos en familias indocumentadas puede ser la vía para obtener la residencia permanente en CanadáToronto. En la columna de la semana pasada hablamos de cómo el comportamiento negativo de las personas, y particularmente de los jóvenes que se encuentran en Canadá de manera indocumentada, puede afectar de manera negativa el proceso de toda una familia. Hablamos concretamente de cómo un desorden público realizado por un joven, o el robo de una mercancía en un supermercado, pueden conducir a la deportación de una familiaHoy por el contrario,
Un acto delincuencial de un joven puede conducir a su familia hacia la deportación
Vilma Filici
Toronto. Hace algún tiempo tuve un caso en el que recibí una llamada desesperada de una señora a quien le detuvieron al esposo y al hijo adolescente, luego que éste provocara disturbios en un negocio de un centro comercial. Los guardias de seguridad del centro comercial detuvieron al joven y llamaron a los padres para que fueran a buscarlo, pero una vez el padre se hizo presente se llevó la sorpresa de que en el lugar también se encontraba la policía.
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Toronto. Hace algunos días llegó a mi oficina un señor muy preocupado por el estatus de su esposa con quien ha estado casado durante el último año, pero para quien aun no ha comenzando a realizar el trámite para obtener la residencia permanente a través de un patrocinio.
Durante las últimas semanas se han dado a conocer a través de los medios de comunicación varios casos de personas que han estado en Canadá como solicitantes de refugio o como ciudadanos, que tiene muchos años de vivir en el país pero que los han sacado o que quieren deportarlos porque décadas atrás pertenecieron a organizaciones que en algún momento fueron consideradas como organizaciones terroristas.
El Ministro de Inmigración de Canadá, Jason Kenney, ha hecho entre ayer lunes y hoy martes dos anuncios que sin lugar a dudas van a modificar sustancialmente la dinámica de los procesos de refugio en el país.
